martes, 4 de mayo de 2010

Confesión de una vecina

La primera vez que nos vimos me dijiste que cualquier cosa que necesitara, no tenía más que tocar tu puerta, la 8, más precisamente.
A los dos días eso hice. Necesitaba un abridor de lata, pero nunca respondiste. Esa noche cené fideos con oliva.
Después de eso, nos cruzamos varias veces. Una vez en la avenida, varias en el palier del edificio, a oscuras por las escaleras, en tu puerta y en la mía.
No te conozco y no me conoces. Sólo sé que te gusta Aristimuño, igual que a mí y que ves muchas películas, igual que yo.
Horarios raros, movimientos raros, caminás raro, sos un freak.
Sólo sé que te llamás Matías, igual que mi gran ex, y que por lo que veo, estás soltero.
Más soltero que yo, más feo que él, pero que si querés, un día de estos, te invito a comer una spaghettata a casa. ¡Vos trae el postre!, obvio.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

mmm suena medio bala... lo veo mas para fede

Anónimo dijo...

jjajajaja
mi me gustas vos bonito. no te hagas rogar
fede

Anónimo dijo...

me hiciste sonrojar...