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domingo, 8 de julio de 2007

Pesadilla II: "Atada con cadenas"(*¿Desde el infierno?*)


Oscuridad. Veo un túnel. Comienzo a caminar. Despacio. Tengo miedo. Esta sensación ya la viví.
Camino por el túnel con precaución. En realidad, me doy cuenta de que no es un túnel, sino un pasillo. Hacia algún lado me dirige. No sé bien a donde, pero sigo caminando.

La escena cambia. Como sucede, siempre, en éstos casos. En las pesadillas.

Siento un ruido que viene detrás de mí. Algo se aproxima. Lo siento cada vez más cerca. Más cerca. Más, más, más cerca. Viene cada vez más rápido.Es algo que se arrastra. Es el ruido de algo que raspa contra el suelo. Choca contra el piso. Es el sónido del metal contra el piso. "Puede que sea algo con hierro, también", pienso.

Se acerca cada vez más. Lo tengo atrás.
Me despierto. No puedo respirar.
"¡CADENAS!".
Abro la ventana y entra el aire frío a mi cuarto.

"Volvieron. Acá están, otra vez. Por lo menos ya sé de que se trata",pienso.

domingo, 17 de junio de 2007

Pesadilla I: “Un medico, por favor”(*desde el tercer subsuelo, entre lágrimas*)

Comienzo a desangrarme, lentamente. Me dieron una puñalada en el estómago. No logro visualizar bien la cara del culpable, pero sé que es un hombre. Lo conozco. Siento que lo conozco. Desesperada entro a un consultorio. Le pido, por favor, a un médico que me ayude.
“Me estoy muriendo. Me clavaron un cuchillo. Atiendame”, le suplico entre lágrimas.
El doctor me mira la herida. No se sorprende. Debe haber visto un millón de éstas a lo largo de su carrera. Entonces, responde: “Bueno. Tomá asiento. Adelante tuyo hay DOS personas más. Ya te voy atender”.
Miro al costado y veo DOS mujeres. Una de ellas es mi tía Lilí, la otra no sé. No logro visualizar bien su rostro. De todos modos, también es conocida mía.
Tomo asiento. Comienzo a sentirme verdaderamente mal. Muy mal. Siento que me estoy muriendo de a poco. Me desangro. El doctor me mira. Me aconseja que haga ejercicios de respiración para aguantar hasta que él pueda socorrerme. “Inspirá. Contá hasta 10. Largá el aire. Así sucesivamente..muchas veces”, dice.

Acto seguido: "10(inspiro-exhalo)", "9(inspiro-exhalo)"," 8(inspiro-exhalo)", "7 (inspiro-exhalo)", "6(inspiro-exhalo)"; "5(inspiro-exhalo)"," 4(inspiro-exhalo)"-"3"...........escucho la voz del doctor que me llama. “Pasá por acá. Elegí uno de ésos DOS”, y señala unos objetos similares a DOS mates. Los veo arriba de un estante. Uno es de madera, el otro de cristal celeste.

Repentinamente la pesadilla cambia de escenario. Ahora me encuentro arriba de un colectivo. Ya operada. Me recuperé. Me siento bien. Nadie lo dijo. Ni lo leí. Ni lo escuché. No lo ví. Mientras estoy sentada en el colectivo pienso y, en el fondo , sé que una relación cercana me une al médico que me atendió. Muy cercana. Demasiado.