lunes, 18 de febrero de 2008
Ironías del amor
En la esquina de Cabildo y Juramento un hombre besa a una mujer. Sostiene su cara, cierra los ojos y la besa. La besa sin parar. Beso mojado. Beso intenso. Beso con pasión.
En la hora pico miles de personas circulan por esas calles. Veo caras que van y vienen sin poder distinguir si son hombres o mujeres. Tan sólo camino.
Una pareja, tomada de la mano, cruza la avenida. Caminan juntos. Sus pasos van al compás. El la toma de la cintura y la besa. La besa con amor y la mira con ternura.
En la vereda de enfrente los locales de ropa interior todavía exhiben en sus vidrieras las calcomanías del día de los enamorados. “Amor”, “Love”, “L`Amour”, “Amore”. El maxikiosco de la otra esquina de Cabildo y Juramento, vende unos muñecos de peluche gigantes con un cartel más grande aún que me recuerda porque tiré todos los anteriores: “Te voy a amar por siempre”.
La línea 60 de colectivos decidió suspender su servicio por 48 horas. 45 fueron los minutos que esperé por la llegada de una de sus unidades parada frente al bar que se ubica debajo de la pérgola de flores. En esa mesa, hace exactamente 4 días, cenamos por el Día de San Valentín mirándonos a los ojos, sin decir una sola palabra de lo sucedido. Una guitarra y un clarinete acompañaron ese momento.
Ahora camino por Av. Cabildo porque tengo que tomarme otra línea de colectivo ya que la mía está de paro. Voy por la avenida que, en más de una ocasión, fue testigo de nuestros besos y abrazos, de las miradas cómplices, las sonrisas, los enojos y las reconciliaciones. La lluvia y el sol nos vieron transitar de la mano y separados.
Ahora camino por la misma avenida y pienso ¿Cuánto tiempo pasará para que alguien quiera besarme de esa misma manera? ¿Cuántas noches más tendré que soportar la soledad de mi cuarto? ¿Qué será de mí si él no decide regresar?
domingo, 17 de febrero de 2008
Una canción y una historia reflejada en esta letra de Enrique Bunbury que, en más de una ocasión, supo tararear.
El viento a favor
Si ya no puede ir peor
Haz un último esfuerzo
Espera que sople el viento
a favor
Si sólo puede ir mejor
Y está cerca el momento
Espera que sople el viento
a favor
Otra vez te haz vuelto a equivocar
Siempre piensas la culpa es de los demás
Y no tienes más remedio
Que de nuevo empezar
Otra vez la has vuelto a fastidiar
Siempre tienes que quedarte atras
Todavía te queda un buen trecho
Y les tienes que alcanzar
Si ya no puede ir peor
Haz un último esfuerzo
Espera que sople el viento a favor
Si sólo puede ir mejor
Y está cerca el momento
Espera que sople el viento a favor
Otra vez fuera de lugar
Nunca siempre estás donde no debes estar
Muy cerca o muy lejos
No estás atento
y se vuelve a escapar
Otra vez perdiste tu oportunidad
Siempre enfrentándote y al final
Vencido por el miedo
Caes al suelo y te dejas pisar
Si ya no puede ir peor
Haz un último esfuerzo
Espera que sople el viento
a favor
Si sólo puede ir mejor
Y está cerca el momento
Espera que sople el viento a favor
Si ya no puede ir peor
Haz un último esfuerzo
Espera que sople el viento a favor
Si sólo puede ir mejor
Y está cerca el momento
Espera que sople el viento a favor
jueves, 14 de febrero de 2008
Que los cumplas feliz
Perderse. Dar vueltas por todo Belgrano en una noche de miércoles junto a mi amiga, Hani, para asistir, después de mucho tiempo, al primer cumpleaños “festejable” de Florentina y terminar la velada comiendo una hamburguesa con queso en Av. Maipú junto a mi amiga, Hani, claro.
13 de febrero de 2008. Barrio de Belgrano-10:30 P.M
-No me atiende Flor ¿Raro no?
-Mmm…probá con Sofi. B
-Tampoco responde
-¡Lua, llamemos a Lua!
-Claaaro ¿Hola Lu? Che ¿Cómo es la dirección del bar?
-No, soy Coyo. A ver…¿Luli?¿Tenemos la dirección del bar?
-Mmm..no, no la tenemos. Creo que era Moldes y Amenabar
-Moldes y Amenabar
-Joya. Beso, gracias.
-Ni…está mal la dirección, otra vez.
-Sí, no puede decir Moldes y Amenabar. Son paralelas…ja..creo que era J. Hernández, ¿no?
-No sé. Flor no pasó la dirección exacta. Dijo por Moldes y Amenabar
-Ya sé. Preguntemos acá
-¿En la pizzería? No da
-Bueno, llamemos otra vez
-El telefono de Flor me da apagado
-¡Qué boluda Flor! Festeja su cumpleaños y no pasa la dirección y encima tiene el celular apagado
-Llamemos a Sofi. B
-Sofi, pasame la dire del bar de Flor
-Mmm…no la tengo. Era con M. …Monroe creo
-¿Segura? Porque dimos como tres mil vueltas y no encontramos ningún bar
-Sí, era Monroe creo
-Bueno te veo ahí, beso
-Ni, no hay nada por Monroe ¿Ves algo?
-No, nada
-¿Qué hacemos? ¿A quién llamamos?
-No sé, che
-Llamemos a Flor de nuevo
-Apagado
-¿Lua?
-No sabe la dirección
-Sofi
-Tampoco
-¿Nos vamos a Mc Donald`s? Me muero de hambre
-Y si ¿No?
-¿Y si no sabemos a donde ir?
-Qué cagada
-Sip. La quería ver a Flor. Una vez que festeja su cumple…
-Sí, ni hablar
13 de febrero de 2008. Barrio de Belgrano-10:30 P.M
-No me atiende Flor ¿Raro no?
-Mmm…probá con Sofi. B
-Tampoco responde
-¡Lua, llamemos a Lua!
-Claaaro ¿Hola Lu? Che ¿Cómo es la dirección del bar?
-No, soy Coyo. A ver…¿Luli?¿Tenemos la dirección del bar?
-Mmm..no, no la tenemos. Creo que era Moldes y Amenabar
-Moldes y Amenabar
-Joya. Beso, gracias.
-Ni…está mal la dirección, otra vez.
-Sí, no puede decir Moldes y Amenabar. Son paralelas…ja..creo que era J. Hernández, ¿no?
-No sé. Flor no pasó la dirección exacta. Dijo por Moldes y Amenabar
-Ya sé. Preguntemos acá
-¿En la pizzería? No da
-Bueno, llamemos otra vez
-El telefono de Flor me da apagado
-¡Qué boluda Flor! Festeja su cumpleaños y no pasa la dirección y encima tiene el celular apagado
-Llamemos a Sofi. B
-Sofi, pasame la dire del bar de Flor
-Mmm…no la tengo. Era con M. …Monroe creo
-¿Segura? Porque dimos como tres mil vueltas y no encontramos ningún bar
-Sí, era Monroe creo
-Bueno te veo ahí, beso
-Ni, no hay nada por Monroe ¿Ves algo?
-No, nada
-¿Qué hacemos? ¿A quién llamamos?
-No sé, che
-Llamemos a Flor de nuevo
-Apagado
-¿Lua?
-No sabe la dirección
-Sofi
-Tampoco
-¿Nos vamos a Mc Donald`s? Me muero de hambre
-Y si ¿No?
-¿Y si no sabemos a donde ir?
-Qué cagada
-Sip. La quería ver a Flor. Una vez que festeja su cumple…
-Sí, ni hablar
sábado, 9 de febrero de 2008
"Me colgué del timbre"

Para ser sincera no es la primera vez que me pasa de entrar a un edificio y tocar el timbre equivocado, pero creo que nunca viví una situación similar. Anoche, sentí vergüenza, pero lo que se dice VERGÜENZA.
Fui a conocer la casa de mi amiga Cachet. Tenía el piso y la letra de su departamento, pero, evidentemente, los datos eran incorrectos.
Así fue como subí hasta el segundo piso y toqué timbre en la puerta “A”. El punto es que no apreté el botón una sola vez. Para hacerle una joda a mi amiga me colgué del timbre.
Fui a conocer la casa de mi amiga Cachet. Tenía el piso y la letra de su departamento, pero, evidentemente, los datos eran incorrectos.
Así fue como subí hasta el segundo piso y toqué timbre en la puerta “A”. El punto es que no apreté el botón una sola vez. Para hacerle una joda a mi amiga me colgué del timbre.
Toqué una vez. En la segunda mantuve el botón presionado durante diez segundos y hubo una tercera donde la campanilla se oyó con espacios de un segundo alternadamente: “Tri”, “Tri”, “Tri”, “Tri”, siete consecutivos.
Finalmente la puerta se abrió y apareció una mujer desconocida.
¿Si?”, preguntó “¿En qué las puedo ayudar?” Nos dijo . Estaba con Vicky, otra amiga.
“Ehhh….no…ehhh….no es acá…ehhh….usted no es Cachet”, dije.
“No”, respondió la cuarentona “¿A quién buscas?¿Cómo entraste al edificio?¿Tocaste timbre?¿Quién te abrió?”, preguntó la señora sin tomar aire y abriendo los ojos como dos huevos duros.
“No. Toqué timbre. En realidad no toqué el portero. Pasé. Una chica nos dejó pasar”, contesté mientras que Victoria entraba en una suerte de risa nerviosa incontenible y poco disimulada.
“¿No es el 2 “A?”
“Sí, pero acá vivo yo y en frente no se mudó nadie. Asique no sé…”, dijo la mujer mostrando poca paciencia.
“Ehhh…bueno. Sí. Claro. Tengo una planta…ja…¿Vamos Vick?”.
La señora abrió la puerta de par en par y siguió interrogando: “¿Quién les abrió?¡Esperen! ¿A dónde van?”, repetía, mientras que Victoria y yo bajábamos las escaleras a una velocidad inusitada.
“¿Qué fue eso?, preguntó Vick.
“No sé, pero me colgué del timbre”.
Finalmente la puerta se abrió y apareció una mujer desconocida.
¿Si?”, preguntó “¿En qué las puedo ayudar?” Nos dijo . Estaba con Vicky, otra amiga.
“Ehhh….no…ehhh….no es acá…ehhh….usted no es Cachet”, dije.
“No”, respondió la cuarentona “¿A quién buscas?¿Cómo entraste al edificio?¿Tocaste timbre?¿Quién te abrió?”, preguntó la señora sin tomar aire y abriendo los ojos como dos huevos duros.
“No. Toqué timbre. En realidad no toqué el portero. Pasé. Una chica nos dejó pasar”, contesté mientras que Victoria entraba en una suerte de risa nerviosa incontenible y poco disimulada.
“¿No es el 2 “A?”
“Sí, pero acá vivo yo y en frente no se mudó nadie. Asique no sé…”, dijo la mujer mostrando poca paciencia.
“Ehhh…bueno. Sí. Claro. Tengo una planta…ja…¿Vamos Vick?”.
La señora abrió la puerta de par en par y siguió interrogando: “¿Quién les abrió?¡Esperen! ¿A dónde van?”, repetía, mientras que Victoria y yo bajábamos las escaleras a una velocidad inusitada.
“¿Qué fue eso?, preguntó Vick.
“No sé, pero me colgué del timbre”.
viernes, 8 de febrero de 2008
La bolsa de Romina
Mientras apaga su MP3 piensa en coordinar los horarios para hacer esa entrevista. Ya la tiene, sólo tiene que ordenarse. Como sea. Comienza a cruzar Av. Corrientes y una voz masculina le dice: "Qué carita, eh".
Romina piensa que ese señor es un mal educado.
"Digo. Por la bolsa", explica el hombre.
Ella mira su bolsa y se ríe. Claro. Hoy es turquesa y tiene una imágen impresa a ambos lados: una cara de un caballero con grandes anteojos rojos y pelo negro.
"Pero que bolsa tan rara. Seguro es gallega ¿No parece que está de ácido?", insiste el señor.
Romina camina hasta el subte. Saca boleto, se sienta en un banco y observa su bolsa:
"Ahora que la veo bien el tipo no estaba tan errado. Mi bolsa está de pepa."
Romina piensa que ese señor es un mal educado.
"Digo. Por la bolsa", explica el hombre.
Ella mira su bolsa y se ríe. Claro. Hoy es turquesa y tiene una imágen impresa a ambos lados: una cara de un caballero con grandes anteojos rojos y pelo negro.
"Pero que bolsa tan rara. Seguro es gallega ¿No parece que está de ácido?", insiste el señor.
Romina camina hasta el subte. Saca boleto, se sienta en un banco y observa su bolsa:
"Ahora que la veo bien el tipo no estaba tan errado. Mi bolsa está de pepa."
sábado, 2 de febrero de 2008
Limpia monitor
Lo ví en Singe Lunaire Bleu y me encantó.
Ha: permiso! , Maru :muy buenooo!
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Ha: permiso! , Maru :muy buenooo!
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