(Papel de color manteca y birome azul):
Se ancora piace, vi invito oggi a camminare tutto il mondo.
Se non ti piace, non ti preocuppare, andrá tutto bene. Come sempre.
Mille bacci.
viernes, 16 de octubre de 2009
Peligrosa obsesión
Está por todos lados. En shoopings, plazas y restaurantes. Camino y la veo. Me siento y ahí está. De espaldas, siempre de espaldas.
Me sigue. A veces se esconde y otras la descubro.
Se sienta en bares. Toma cerveza. Algunas veces, pide un té.
Gesticula. Se queda quieta.
Quiero verla, reconocerla. Criticarla.
Preguntarle cómo es con ella. Si le cuenta lo mismo que a mí. Si la abraza por las noches y le canta al oído. Si, también, a ella le habló del olvido.
Quiero y no quiero.
Es ella. Igual. Así de inútil, así de bella.
Camino hacia el fondo y doy la vuelta.
Respiro profundo. La miro y...no.
Por suerte y por desgracia ella no es.
jueves, 8 de octubre de 2009
Mi oficio II
Yo conduzco, ellos me guían.
Lo mejor de todo esto son los eventos y que, ahora, somos cuatro: N, M, M masculino y V.
martes, 6 de octubre de 2009
viernes, 2 de octubre de 2009
Durísimo...
Ya lo dijo mi jefa: "¿Qué te importa lo que piense un pelotudo de vos?. No hay que esperar que las personas obren de otra manera y mucho menos cuando están lejos tuyo. Si fue un egoista -hijo de puta cuando estaba a tu lado ¿Porqué no habría de serlo ahora que ya te dejó?".
jueves, 1 de octubre de 2009
Reality show
Llego temprano a la redacción. Casi nunca lo hago. Generalmente tardo años en encontrar un lugar para estacionar. Pero hoy, llamativamente, llegué antes que nadie. Antes que todos.
Prendo la computadora, abro el Outlook y el MSN.
Reviso mis mails, ambos dos. Nada que interese.
No hay ruidos, ni voces, por ende no hay personas.
Similar a lo que sucede en mi vida. Silencio, sólo silencio. El silencio es tal que me aturde. No puedo pensar ni ver con claridad. Esta mañana le pregunté a mi terapeuta si se podía estacionar en la vereda de enfrente. "¿Había alguna señal que indique lo contrario?", me dijo y sin saber que responderle sonreí.
“Creo que en tu vida está pasando algo similar a lo que me estás preguntando en este preciso momento. No ves las señales. No podés distinguir. La incertidumbre…el no saber si se puede o no estacionar, si tomas el camino de la derecha o el de la izquierda, si te tenés que quedar o irte para siempre, si merece pensarlo o no, si tenés que levantar o no ese teléfono…”.
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