viernes, 24 de diciembre de 2010
lunes, 20 de diciembre de 2010
Lola Soledad
Tuvo mil historias y olvidó olvidarles
Malgastó caricias en los despertares
Rellenó enteritos mil y un pasaportes...
Malgastó caricias en los despertares
Rellenó enteritos mil y un pasaportes...
sábado, 11 de diciembre de 2010
sábado, 27 de noviembre de 2010
Y vos adonde estas
Algo bajo del rio
Y no es el frio lo que hace mal,
Tengo los ojos duros,
La cara seca
Y olor a tren.
Y vos…adonde estas?
Ay, que pena la mía,
Quede sin habla
y sin comer,
Solo duro un día
Mi alegría de verte bien.
y vos…adonde estas?
Hoy no te vi, no tengo fe…
y vos…adonde estas?
Atardéceme,
desayúname,
deconoceme
y devástame para comenzar de nuevo,
y cuando no tenga nada que decirte
no me apresures,
para que yo escuche
mi silencio;
soy nadador en el mar del presente,
sueño en el sueño de la vigilia con habitarte,
con habitar tu continente.
No le temo a la muerte
y estoy ausente de respirar,
tengo los dedos mudos
pero ninguno te va a tocar…a vos.
Hoy no te vi,
no tengo fe,
¿Adonde estás?.
Y no es el frio lo que hace mal,
Tengo los ojos duros,
La cara seca
Y olor a tren.
Y vos…adonde estas?
Ay, que pena la mía,
Quede sin habla
y sin comer,
Solo duro un día
Mi alegría de verte bien.
y vos…adonde estas?
Hoy no te vi, no tengo fe…
y vos…adonde estas?
Atardéceme,
desayúname,
deconoceme
y devástame para comenzar de nuevo,
y cuando no tenga nada que decirte
no me apresures,
para que yo escuche
mi silencio;
soy nadador en el mar del presente,
sueño en el sueño de la vigilia con habitarte,
con habitar tu continente.
No le temo a la muerte
y estoy ausente de respirar,
tengo los dedos mudos
pero ninguno te va a tocar…a vos.
Hoy no te vi,
no tengo fe,
¿Adonde estás?.
jueves, 25 de noviembre de 2010
En estos días
En estos días
todo el viento del mundo sopla en tu dirección.
La Osa Mayor corrige la punta de su cola
y te corona con la estrella que guía la mía.
Los mares se han torcido
con no poco dolor hacia tus costas.
La lluvia dibuja en tu cabezala
sed de millones de árboles,
las flores te maldicen muriendo celosas.
En estos días no sale el sol,
sino tu rostro,
y en el silencio sordo del tiempo gritan tus ojos:
Ay! de estos días terribles,ay! de lo indescriptible.
En estos días
no hay absolución posible para el hombre,
para el feroz,
la fiera que ruge y canta ciega,
ese animal remoto
que devora y devoraprimaveras.
En estos días no sale el sol,
sino tu rostro,
y en el silencio sordo del tiempo gritan tus ojos:
Ay! de estos días terribles,
ay! del nombre que lleven,
ay! de cuántos se marchen,
ay! de cuántos se queden.
Ay! de todas las cosas
que hinchan este segundo,
ay! de estos días terribles,
asesinos del mundo.
todo el viento del mundo sopla en tu dirección.
La Osa Mayor corrige la punta de su cola
y te corona con la estrella que guía la mía.
Los mares se han torcido
con no poco dolor hacia tus costas.
La lluvia dibuja en tu cabezala
sed de millones de árboles,
las flores te maldicen muriendo celosas.
En estos días no sale el sol,
sino tu rostro,
y en el silencio sordo del tiempo gritan tus ojos:
Ay! de estos días terribles,ay! de lo indescriptible.
En estos días
no hay absolución posible para el hombre,
para el feroz,
la fiera que ruge y canta ciega,
ese animal remoto
que devora y devoraprimaveras.
En estos días no sale el sol,
sino tu rostro,
y en el silencio sordo del tiempo gritan tus ojos:
Ay! de estos días terribles,
ay! del nombre que lleven,
ay! de cuántos se marchen,
ay! de cuántos se queden.
Ay! de todas las cosas
que hinchan este segundo,
ay! de estos días terribles,
asesinos del mundo.
martes, 23 de noviembre de 2010
Simplemente no te quiere
Confundí sus espinas con rosas y no supe ver lo que sus palabras querían decir en realidad. El mensaje era claro, sólo que yo, obstinada y corajuda, insistí hasta chocarme con la verdad. Jugué el juego del “te quiero”, y me aferré a su espalda porque era la más parecida, y me sostuve. Me colgué de ella como solía hacerlo en aquellos días, pasé mi mano por su hombro, apoyé mi cara contra su espalda y cerré los ojos. Tantos meses, tantos meses y tantos meses.
Me acerqué a su cuerpo para no sentir el frío del invierno, y, una vez más, me abracé a su espalda. Una y otra vez, una y otra vez. Las noches pasaron y con ellos los días, y sin darme cuenta me sentí invencible. Me creí el guión y compré todos sus personajes. A tal punto, que hasta los premié. Parecían sinceros y se veían muy lindos. Es que me olvidé que eran personajes y me creí su ficción. A pesar de esto, seguí agarrada a su espalda y, en más de una ocasión, hice fuerza para no caerme, pero me caí, Y Como era de esperar, caí sola. Es que confundí el sol con la luna y creí que había un lugar para mí en los dos. Equivocada estaba, ¿No había un lugar para mí en su mundo? Y así seguí. Caminé sin dirección intentando entender lo que pasaba. Me culpé varias veces por no poder hacerlo, por no poder lograrlo. Me tildaron de “mendiga del amor” y me dijeron que era difícil soportar mi situación. Es que se ve que nadie quiere acompañar a una persona que sufre por un ser querido. Es demasiado, me dijeron, y creí encontrar las respuestas a todas mis preguntas. Caí en la cuenta de lo errada que estaba y de que había confundido sus ojos con las estrellas que descansan en el cielo y, como siempre, me perdí.
Me quedé con las manos llenas y el alma vacía. Con la certeza de que, una vez más, nadie quiere mi amor.
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